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lunes, 8 de octubre de 2012

¿Cuánto nitrógeno hay en las hojas de un eucalipto?


Sí os digo que desde un satélite se puede cartografiar un bosque, pensareis que no estoy diciendo nada nuevo. Si lo que digo es que podemos medir el color del océano y con ello detectar "blooms" de fitoplancton, os parecerá más sorprendente. Pero si lo que insinúo es que podemos medir el contenido en nitrógeno de las hojas de los árboles, pensareis que se me está yendo un tornillo. Es precisamente esto lo que Kara Youngtob y otros investigadores Australianos  muestran que es posible hacer con sensores hiperespectrales aeroportados. En un reciente artículo publicado en Methods in Ecology and Evolution, Kara Youngtob junto con Alex Held,  a quienes visité recientemente en el Pye laboratory, demuestran que esto es técnicamente posible.
Una pequeña introducción al problema es necesaria. Australia es un continente muy viejo, con montañas antiguas y suelos muy lavados con un bajo contenido en nutrientes. Un paradigma de la ecología de este continente es que  junto con la disponibilidad de agua (logico al ser mayormente un desierto) la disponibilidad de nutrientes es lo que determina la distribución de la flora y fauna.  Los bosques australianos, bosques de eucaliptos, tienen una fauna muy diversa de marsupiales folívoros (comedores de hojas). La distribución de estas especies está muy determinada por el contenido, disponibilidad y digestibilidad del nitrógeno en las hojas de eucaliptos. Si uno es capaz de medir la disponibilidad de nutrientes en las hojas de los árboles, puede ser capaz de distinguir bosques importantes para la distribución de mamíferos arborícolas de otros que lo son menos. Todo esto, al fin y al cabo, puede servir para ayudar a la designar áreas de importancia para la conservación. Kara Youngtob y colaboradores nos demuestran en el artículo titulado "Using imaging spectroscopy to estimate integrated measures of foliage nutritional quality" con datos de un vuelo del sensor Hymap en bosques de eucaliptos del sureste de Australia, que es posible determinar con una cierta precisión el contenido en nitrógeno foliar, el contenido de nitrógeno disponible para los herbívoros, y el contenido en materia seca digerible. Es la primera vez que se realizan medidas integradas del contenido en nutrientes de las hojas de árboles usando espectroscopía de imágenes. Como podeís imaginar resulta técnicamente imposible cartografiar el contenido en nutrientes del dosel mediante análisis de laboratorio para todo un bosque. La técnica empleada que combina métodos de delineación de copas de árboles y espectroscopía de imágenes es muy interesante y una aproximación muy prometedora.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Estancia en el Pye Lab, CSIRO, Camberra, Australia

Acabo de aterrizar tras un sabático de tres meses en Australia. La verdad es que la estancia me ha venido muy bien para oxigenar el cerebro, que es algo que siempre le viene bien a un investigador, y ver las cosas con otra perspectiva. También me ha servido para comparar métodos de corrección atmosférica en imágenes hiperespectrales.
El primer mes lo pasé en el Pye Lab, invitado por el Dr. Alex Held, responsable del grupo de teledetección terrestre en el CMAR del CSIRO y director de AusCover TERN. El Pye Laboratory es un laboratorio del CSIRO Marine and Atmospheric Research, situado en el campus de Black Mountain en Camberra, Australia, cerca de la ANU (Australian National University).  Es un laboratorio pequeño, situado en un edificio de tres plantas de hormigón, madera y cristal. El laboratorio fue construido en 1966 con una con una donación de Fred Pye, un rico ganadero local, y diseñado por Ken Woolley of Ancher, Mortlock, Murray y Woolley, una firma de arquitectos de prestigio. Se trata de un edificio con oficinas, laboratorios y salas de reuniones organizados alrededor de un patio central. La estética exterior de los sesenta, puede que ahora un poco pasada de moda, da paso a un edificio luminoso y agradable, con plantas tropicales creciendo en grandes alcorques dentro de los patios. Muy bonito. La madera y el cristal interior genera un ambiente de trabajo muy agradable. Aunque, tal y como me contaron los usuarios y yo comprobé, el edificio tiende a ser poco eficiente energéticamente. Vamos, que es frío en invierno y caluroso en verano, y seguramente gasta mucho en calefacción y aire acondicionado.
Patio central del Pye lab
Me sorprendió averiguar que el edificio contaba en su sótano con un tunel de viento, pero quizá no sea tan extraño si tenemos en cuenta que es un laboratorio de ciencias atmosféricas y marinas. No es un centro muy grande, calculo que una docena de investigadores en plantilla. Los despachos de los investigadores se distribuyen en la segunda planta alrededor del patio central. En la planta baja, donde me instalé, hay despachos para investigadores visitantes, salas para becarios y laboratorios.
Trabajando un poco
Me gustaron distintos aspectos del centro. Uno de ellos, relacionado con la pasión de los australianos por el deporte, es que no se conciba ningún centro de trabajo sin un lugar para vestuarios, taquillas y duchas. O un buen aparcamiento interior para las bicicletas. Mucha gente se desplaza al lugar de trabajo en bici o haciendo "footing" y se considera imprescindible tener un lugar para ducharse y cambiarse de ropa.  Me sorprende de nuevo a mi llegada a la EBD que nosotros, en contraste, tengamos los servicios del sótano cerrados con llave (no sea que alguien los use, supongo).

Aparcamiento de bicicletas, puede ser una idea para nuestro garage

¿Por qué ir en bici si se puede ir de otra manera?

Se trata de un centro, pequeño, como ya dije, para unos pocos investigadores,  sin embargo, cuenta con dos cocinas perfectamente equipadas, una en cada planta (cocina, microondas, lavaplatos, platos, cubiertos,...) y un comedor en una zona central acristalada del patio, con mesas y sillas, y un salón para seminarios. De nuevo, contrasta con España, donde la crisis nos está obligando a volver de nuevo al "tuper" y tendremos que seguir fregándolo en los lavabos del servicio. ¡Que se le va a hacer!
El viajar viene bien, aunque solo fuera por ver que otras soluciones son posibles.