de la mentira que tú misma me habías obligado a oír.»
El valle de los avasallados (1966), Réjean Ducharme | Leolo (1992), Jean-Claude Lauzon.
El objeto de este post es tratar de cuantificar la superficie quemada, a tal objeto se han utilizado dos imágenes Sentinel-2:
1. S2B_MSIL2A_20260520T110619_N0512_R137_T29SQA
Pequeño inciso sobre la familia Sentinel-2: Sentinel-2A fue el primero de ellos, se lanzó en 2015 con una vida de diseño de poco más de siete años, que se ha ido alargando debido a su buen funcionamiento. En enero de 2025 se lanzó su relevo Sentinel-2C, que en teoría debería reemplazarlo de forma efectiva para marzo de 2025. No obstante, la ESA, viendo que el 2A seguía funcionando estupendamente, decidió darle un año más de continuidad mediante una campaña de extensión: en lugar de retirarlo, lo reposicionó a unos 36° de su hermano Sentinel-2B para exprimir su tiempo de vuelo restante. El efecto práctico es que, durante este periodo, la revisita habitual de 5 días (cada satélite repite cada 10, pero con dos en oposición sale una imagen cada 5) se ha vuelto algo más densa e irregular (en general siguiendo un patrón de una imagen cada 2-3-5 días), con tres satélites repartiéndose el cielo. En cuanto «baje» definitivamente el 2A, la cadencia volverá a ser la nominal de una imagen cada 5 días.
Metodología para hallar la zona quemada: el índice NBR y su diferencia entre dos fechas, el dNBR.
De las trece bandas que tiene cada escena no nos interesan todas, sino dos muy concretas: el infrarrojo cercano (NIR, banda B8A) y el infrarrojo de onda corta más largo (SWIR, banda B12). Y la razón es pura física. La vegetación sana es muy reflectiva en el NIR —la estructura celular de las hojas refleja una gran parte de la energía recibida— y absorbe en el SWIR. Una superficie recién calcinada hace exactamente lo contrario: el NIR se desploma (ya no queda hoja que refleje nada) y el SWIR se dispara, porque lo que queda es suelo desnudo, ceniza y carbón. Esa diferencia entre ambas bandas es justo lo que muestra el NBR (Normalized Burn Ratio):
NBR = (NIR − SWIR) / (NIR + SWIR) = (B8A − B12) / (B8A + B12)
Se ha usado la B8A en lugar de la B8 porque, aunque ambas son NIR, la B8A comparte con la B12 la misma resolución espacial de 20 metros, de modo que no hay que remuestrear nada. Se ha calculado el NBR en cada fecha por separado para realizar posteriormente la diferencia entre ambas fechas, el dNBR que nos informa de que zonas han cambiado y en que intensidad lo han hecho:
dNBR = NBRpre − NBRpost
Al restar ambas fechas, todo lo que no ha cambiado entre el 20 y el 27 de mayo se va a cero, y solo «se enciende» lo que de verdad ha ardido en esos siete días. El resultado es, literalmente, un mapa de severidad. Para clasificarlo se han usado los umbrales clásicos de Key & Benson (USGS), que son el estándar de facto:
| dNBR | Severidad |
|---|---|
| < 0,10 | Sin quemar / regeneración |
| 0,10 – 0,27 | Baja |
| 0,27 – 0,44 | Moderada-baja |
| 0,44 – 0,66 | Moderada-alta |
| > 0,66 | Alta |
Mapa de Severidad del incendio

Resultado: alrededor de 500 hectáreas afectadas
Con la imagen ya recortada al perímetro del incendio, y sabiendo que cada píxel mide 20×20 m, es decir 400 m², basta multiplicar el número de píxeles de cada clase por esa superficie. El resultado es el siguiente:
| Severidad (dNBR) | Hectáreas | % del quemado |
|---|---|---|
| Baja (0,10–0,27) | 300,6 | 59,5 % |
| Moderada-baja (0,27–0,44) | 145,1 | 28,7 % |
| Moderada-alta (0,44–0,66) | 54,6 | 10,8 % |
| Alta (> 0,66) | 5,3 | 1,0 % |
| TOTAL quemado (dNBR ≥ 0,10) | ≈ 505 | 100 % |
En números redondos, unas 500 hectáreas (5 km²) afectadas en distinto grado. El mapa resultante dibuja con nitidez los corrales, depresiones interdunares de forma alargada ocupadas principalmente por pinar (aunque también por Sabinas, enebros, lentiscos, etc...), que se orientan en diagonal en sentido NO-SE siguiendo el avance del manto eólico que se extiende paralelo a la línea de costa. Lo que aparece como «sin quemar» entre mancha y mancha son, en su mayor parte, las zonas de arenas de las dunas (menos mal que el viento de levante empujó el fuego hacia los corrales, donde precisamente las propias dunas actuaron como perfectos cortafuegos). El incendio no llegó a la marisma, donde la propia inundación (por cierto, muy alta para las fechas en las que estamos, gracias a las lluvias de finales de invierno y principios de primavera) de la misma también habría evitado su avance, y ya por el sur se frenó justo antes de la playa, donde se quedó sin combustible que seguir quemando.
Dos matices sobre las cifras. El primero: la severidad baja se lleva casi el 60 %, lo cual es coherente con un fuego de pinar que corre por el sotobosque, pero también está algo inflada por un efecto de resolución: a 20 metros, los corrales son estrechos y muchos píxeles mezclan pino quemado con arena desnuda, lo que «diluye» el dNBR hacia valores bajos. El segundo: solo un pequeño núcleo de ~5 hectáreas ardió con severidad alta, si el viento hubiera soplado de poniente como suele ser lo habitual, estaríamos hablando, o escribiendo, de varias miles de ha quemadas.
A modo de postdata: En este enlace podéis acceder a una comparativa mediante slide en el Copernicus Data Browser de las dos imágenes analizadas: link.dataspace.copernicus.eu/qidg

